El tiempo que dedico para escribir esto es para expresar las muchas preguntas que nacen en mi interior. No tengo ninguna duda acerca de la existencia de Dios y de su Divino Santo Poder y Voluntad. Pero lo que muchas veces tengo en mi mente son las excusas que muchos cristianos nos hacemos para juzgar a quienes estan a nuestro lado y no ver realmente lo que está en nuestras vidas.
También sabemos que esto nos habló Jesús:
"No juzguéis, para que no seáis juzgados.
Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?
!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano" (Mateo 7:1-5).
Todos hemos caido de alguna u otra forma en el acto de juzgar a alguien, ya sea por su hablar, su modo de actuar en la cotideanidad. Pero muchas veces también se juzgan a las personas, así como hermanos, dentro de la iglesia.
Por ejemplo se repite en muchos casos cuando todas las miradas apuntan hacia quien no va de manera "correcta" a la iglesia. ya sea para una falda muy corta o pantalón muy ajustado en el caso de las mujeres, y blue jeans y zapatillas en el caso de los hombres.
Se sabe también que uno cómo hijo de Dios debe diferenciarse de mundo, en eso podemos colocar en esta categoría la música, la vestimenta, el maquillaje (exagerado, aunque Dios no mira la belleza física) y tantas cosas que perturban al mundo. Pero si Dios es quien obra en las personas, debemos ser pacientes con nuestros hermanos que van de manera "vulgar" a la Casa de Dios.
Con el tiempo aquella persona no sólo será un alma más dentro, sino que un hermano al cual desde el primer momento se debe de recibir con amor en Cristo y sin diferencia alguna. Y Dios irá haciendo en aquella alma su Voluntad, pero tambien es tarea de muchos de nosotros doctrinarla con amor y sobre todo enseñarle a vestir de su ARMADURA DE LA FE.
Tampoco creo que es correcto afirmar que si Dios ve nuestros corazones, vayamos a ir como querramos a la Iglesia, siendo que muchas veces cuando vamos al doctor nos dedicamos el tiempo posibles de vernos bien o si vamos a buscar trabajo, nos presentamos con nuestra mejor tenida. Así hay que hacerlo con nuestro Dios que es el Médico de médicos, el Rey de reyes y Señor de señores. Por tanto si ya somos pertenecientes en la comunidad de Cristo, seamos respetuoso con nuestro Señor.
Lo importante, que es a lo que quiero llegar, es saber vestir nuestra propia vida, no tan sólo física sino que también espiritual. Saber educar al hermano que está al lado de nosotros, porque nuestro Blanco Perfecto es Jesús y él también hará gran parte de la obra.
Y si juzgamos incorrectamente a quienes nos rodean, serán nuestros propios actos quienes nos juzgarán a nosotros. No tan sólo lo digo en el tema del vestuario, sino en cómo irá la educación de los demás, nótese que muchas de las cosas que aprender los niños son producto de la educación de sus pares y sobre todo de su padres. Pues así cómo los niños aprenden de las imitaciones, los harán quienes ingresen y sean parte de nuestra Iglesia, aprenderán de los ancianos, de los padres y de los jóvenes.
Para poder enseñar a nuestro hermano, primero debemos corregir nuestras actitudes, sobre todo en nuestra familia, quienes nos conoce mejor que todo, al igual que nuestros vecinos.
Que la Paz de Dios sea con vosotros y su vida llena de Bendiciones

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